miércoles, 10 de junio de 2009

La búsqueda de todos los febreros

"chicas no piensen que están solas, hay algunas que todavía piensan como uds".
Toty y Xime

Si buscamos la definición de frase “trillada” o “cursi”, una de las que más encontramos es “el hombre que amo”. Se viene el 14 de febrero, una de las fechas más comerciales del año, y uno de los días hechos para “romperse el ojo” (literalmente) con tantas figuras de colores rojos y rosados rondando la gran Lima. No estoy en contra del amor; es más, vivo enamorada apasionadamente de muchas cosas: de la buena música, de las buenas amistades y, dependiendo del momento y mi sentir, de la humanidad.

En lo personal, tan solo he estado enamorada un par de veces, y he podido darme cuenta que mucha gente “ama demasiado” o “adora con toda el alma” con la misma intensidad que “ama y adora” el resto de la sociedad. Algo o alguien que es bello, hermoso y etéreo para los seres humanos alrededor del orbe y no busca algo que sea igual de bello, atractivo y especial solamente para ellos.
Considero que las veces que me he enamorado, lo he hecho de seres humanos que han sido únicos, especiales y bellos sólo para mí; que felizmente el mundo no veía las cosas increíbles que yo podía ver en ellos y con el tiempo se convirtieron en un refugio, un escape de mi realidad.

Vivo con la filosofía de no seguirle la corriente al resto del mundo. No escucho la música que el resto escucha, no me porto igual, no pienso igual, no actúo igual y, últimamente, no amo igual. Amo los defectos de igual manera que las virtudes (otra frase trillada), porque al final de todo, los defectos son los que nos hacen únicos para el resto y a los ojos de nuestra pareja. Qué difícil es definir lo que se busca en la pareja. Yo al menos ansío encontrar a alguien que, al igual que yo, no le siga la corriente al mundo, que sea un desesperado por la ciencia y la escritura, un hombre que fuera de que pueda o no ser poseedor de un cuerpo de “Dios Griego” (nunca está demás) sea capaz de vivir en paz consigo mismo y sus defectos, del que cuya mirada me vuelva a enamorar en cada encuentro. Y que, con cada roce, ambos sepamos que ha valido la pena esperar el tiempo que hayamos esperado.

No pienso renunciar nunca a esta búsqueda. Soy una mujer muy terca y no me da palta decir que, en ciertas noches del año, varias de las cuales son cercanas al 14 de Febrero, me gusta soñar con “esa” persona, “la” persona que me haga ver que aún sirve de algo soñar en este mundo, tan sólo soñar con “el hombre que yo amo”.

Por Marisol Vargas

fuente: texto tomado de
http://www.dospuntosyaparte.com/

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